Riesgos si hay devaluación

La flexibilización del crédito en dólares reabrió el debate macroprudencial

El Gobierno busca reactivar con préstamos en moneda dura a empresas, pero entre economistas advierten por lo impagables que podrán ser esos préstamos si sube el dólar. El recuerdo del 2002 marca la discusión.

Con el crédito en pesos virtualmente frenado por una tasa activa demasiado elevada, el BCRA autorizó a los bancos a otorgar créditos en dólares a empresas no exportadoras. La medida busca reactivar la economía y aumentar la oferta de divisas en el mercado de cambios, ya que los tomadores deben liquidar los préstamos en el acto. Aunque el Gobierno planteó un límite prestable del 15% de los depósitos en moneda dura de cada banco, la medida desreguladora genera debate por el riesgo que una posible devaluación, sobre todo en la previa a un año electoral, podría generar sobre el sistema financiero si las deudas se vuelven impagables.

El antecedente más próximo es la devaluación del 2002, que, por hacer impagables los préstamos de aquellos deudores que tenían ganancias en dólares y compromisos en dólares, obligó al BCRA a aplicar una pesificación asimétrica. Para limitar los riesgos de que algo semejante suceda, la medida anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, planteó un límite: los bancos solo podrán prestar el 15% de sus depósitos en moneda dura. Esa medida macroprudencial no es una garantía absoluta ya que, en caso de una salida de depósitos sistémica, las entidades financieras podrían ver que aquello que solo representaba el 15% de sus tenencias pasa a ser una proporción mayor.

El analista financiero Christian Buteler opinó: "No me parece una buena idea. Si se le presta a un exportador no hay problema, tiene con qué respaldar el credito. Hoy la economía, aunque estable, sigue siendo frágil. El 15% limita un poco el riesgo. Pero aún así, el riesgo está. El 15% es cuando el banco da el crédito: suponiendo que tiene depósitos por USD100 M y presta USD15 M, si un factor externo hace que se retiren depósitos, ahí el porcentaje sube y ya no hay vuelta atrás, no puede pedirle al tomador que devuelva su crédito porque se pasó del 15%. Dicho eso, el 15% de límite está bien, no es una locura, es prudente, aunque no significa que se vaya a mantener".

Coincidió el director de la consultora Epyca, Martín Kalos: "Sabiendo que se venía una medida que iba a relajar las regulaciones para dar créditos en dólares, que a mí no me gusta porque hace acordar, aunque hoy en una magnitud muy menor, al descalce de la salida de la convertibilidad, el límite del 15% es un alivio. Parece ser un primer paso, tanteando qué sucede, ver si tiene cierto éxito y hay demanda de esos créditos".

Resulta clave detenerse en los objetivos que persigue la medida. Caputo sorprendió con el reconocimiento implícito de un escenario recesivo, hasta acá negado en lo discursivo por el oficialismo, cuando señaló que la medida "va a ayudar a reactivar la economía". Dijo: "Esto apunta a que haya un mayor nivel de crédito. Principalmente en la industria de la construcción, la automotriz, etc. Hoy es el timing apropiado porque las tasas en pesos todavía son altas y también es importante por la Ley de Inocencia Fiscal". En ese sentido, remarcó que, con la nueva remuneración, los bancos podrán ofrecer más por los depósitos en dólares, lo que incentivará a sacar divisas del colchón". En ese sentido, remarcó el exdirector del BCRA Jorge Carrera, el otro objetivo es aumentar la oferta de divisas en el mercado de cambios.

Lo que llamó la atención de varios analistas es que, para bajar la tasa en pesos, otras medidas lucían más a mano. El director de Outlier, Gabriel Caamaño Gómez, remarcó en ese sentido: "Era menos riesgoso a nivel sistema, por descalces de moneda, flexibilizar el régimen de integración de encajes en pesos. Todavía seguimos con mayoría de integración diaria". 

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