La nafta subió hasta 15% en CABA y ya roza los $2000
Las petroleras aún trasladan el shock internacional y advierten atraso en surtidores pese a la baja reciente del crudo
La nafta ya roza los $2.000 en la Ciudad de Buenos Aires tras aumentar hasta un 15% en las últimas dos semanas, en línea con el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre el precio del petróleo.
En las estaciones de servicio relevadas, los valores actuales muestran que la nafta súper se ubica entre $1.920 y $1.990, mientras que las versiones premium ya superan los $2.100 y alcanzan hasta $2.199 según la marca.
El gasoil también registra subas: el común ronda los $1.960 a $2.008 y el premium supera los $2.200.
Subas alineadas en todas las marcas
Los precios avanzaron de forma escalonada en YPF, Shell y Axion entre el 9 y el 23 de marzo. En ese período, la nafta súper subió más de $100 en promedio, mientras que las variantes premium aumentaron entre $120 y $160.
Los relevamientos en estaciones de servicio muestran que la dinámica de aumentos se replicó en todas las compañías. La nafta súper y el gasoil común encabezaron las subas, mientras que las versiones premium avanzaron con menor intensidad pero de forma constante.
La evolución de los precios en CABA coincide con las estimaciones privadas. La consultora EcoGo calculó un aumento promedio del 14,98% desde el inicio del conflicto, mientras que el IIEP (UBA-CONICET) registró subas mensuales cercanas al 15%.
El fenómeno no se limita a la Ciudad: los incrementos se extienden a todo el país y responden a un mismo factor estructural.
El shock del petróleo todavía no terminó de trasladarse
El principal motor de los aumentos fue el salto del precio del crudo. El Brent pasó de USD 70 en febrero a niveles cercanos a USD 110, impulsado por la tensión en Medio Oriente y los riesgos sobre el suministro global.
Aunque en los últimos días el barril registró una baja y perforó los USD 100, en el mercado local aseguran que los precios en surtidores todavía no reflejan completamente el pico previo.
Esto implica que, incluso con un petróleo más bajo, las petroleras aún tienen margen -y necesidad- de seguir ajustando.
Por qué la nafta no baja aunque caiga el crudo
El mercado funciona con rezagos. Las refinadoras compran petróleo a valores previos y trasladan esos costos de forma gradual. En contextos de alta volatilidad, ese desfasaje se amplía.
Fuentes del sector aseguran que hoy las empresas venden combustibles por debajo de sus costos, con un barril que compran por encima de los USD 90. Esa brecha explica por qué no hay margen para reducir precios en el corto plazo.
A esto se suma el esquema de precios vigente en Argentina, basado en la paridad de exportación, que toma como referencia el Brent con ajustes por retenciones y logística. Cuando el crudo sube de forma abrupta, ese mecanismo genera un atraso que luego se corrige con aumentos.
En ese contexto, una baja reciente del petróleo no alcanza para revertir la tendencia: primero se absorbe el atraso acumulado.
YPF ordena el mercado
El comportamiento de los precios también depende de la estrategia de YPF, que concentra más del 50% del mercado. La petrolera estatal actúa como referencia y condiciona los movimientos del resto de las compañías.
Las empresas privadas suelen esperar sus decisiones antes de aplicar ajustes, lo que introduce una dinámica escalonada en los aumentos.
Tensión entre exportaciones y precios internos
La suba del petróleo mejora los ingresos por exportaciones energéticas, pero al mismo tiempo encarece el mercado interno. Argentina produce cerca de 882.000 barriles diarios, de los cuales una parte significativa se exporta.
Ese perfil genera una tensión: cuanto más sube el precio internacional, más difícil resulta sostener valores locales desacoplados.
En este escenario, el mercado descarta una baja inmediata en surtidores. Incluso con un petróleo más estable, la corrección de precios internos todavía no terminó.
- Com.Ven.Var. %

