Sin combustibles, la caída es mayor

La paradoja libertaria: la recaudación se sustenta en un impuesto que aumenta todos los meses

El discurso oficial a favor de la reducción de impuestos choca con la realidad de una recaudación en la que lo único que sube todos los meses son los ingresos por Combustibles.

La caída de la recaudación de junio en términos reales dejó en evidencia una situación paradójica para un Gobierno que hace de la reducción de impuestos una de sus banderas principales, ya que el único ingreso que muestra incrementos interanuales todos los meses proviene del rubro Combustibles, que periódicamente se ajusta al alza.

La caída real del 7,5% hubiera sido del 8,4% si se se excluyera de la comparación interanual el aporte de los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC), que el mes pasado registraron un aumento del 70,4% (27,4% real), más que el triple que el resto de los tributos.

Sin los impuestos a los Combustibles, la caída de la recaudación sería mayor
Sin los impuestos a los Combustibles, la caída de la recaudación sería mayor


Su eliminación no está en la agenda

Pese a esa disparidad, la eliminación de los impuestos a los Combustibles no aparece entre los primeros objetivos de la agenda gubernamental, que en ese campo prioriza la baja en los derechos de exportación y, en una segunda instancia, del impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios, además de instar a provincias y municipios a que hagan lo propio con Ingresos Brutos y las tasas viales.

Por el momento, sólo se conoce una iniciativa del senador santacruceño José María Carambia de reducir la carga de los impuestos a los Combustibles en un 50%, sin que por el momento la propuesta haya tenido respaldo entre los legisladores oficialistas.

"El incremento se explica en mayor medida por las actualizaciones del impuesto", explicó al respecto la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) en la presentación del detalle de la recaudación, ya que las ventas de combustibles arrastran cuatro meses consecutivos de caída.

Su incidencia en el precio de la nafta

Un informe del Instituto Argentina Grande reveló que en la Presidencia de Javier Milei "los impuestos a los combustibles que gravan el litro de nafta subieron 230% en términos reales" y en consecuencia su participación en el precio final tuvo un aumento considerable.

En ese sentido, en noviembre de 2023 la carga impositiva representaba el 8,89% del precio del litro de nafta y en mayo de este año trepó al 18,54%.

El peso de los impuestos a los Combustibles en el precio de la nafta se duplicó en la Presidencia de Milei
El peso de los impuestos a los Combustibles en el precio de la nafta se duplicó en la Presidencia de Milei

Impuestos con características especiales

A diferencia de la mayoría de los impuestos, cuyas alícuotas son porcentajes fijos, los que gravan a los Combustibles consisten en sumas fijas que deberían ajustarse con periodicidad trimestral en función de la inflación, según lo establecido en la ley 23.966.

Pero en los últimos cinco años, los gobiernos de Alberto Fernández y de Milei alteraron esa modalidad de ajuste, derivando en esa disparidad de casi diez puntos porcentuales en el precio final en dos años y medio.

En los últimos dos años de su mandato, Fernández decidió congelar los ajustes al ICL y al IDC para atemperar su incidencia en los precios de los combustibles y de la economía en general.

Como se trató de una suspensión y no de una eliminación, los aumentos no aplicados fueron acumulando ajustes pendientes equivalentes a toda la inflación de 2022 y 2023.

Qué hizo Milei

Una de las primeras medidas de Milei fue la de reducir la carga de ajustes pendientes, trasladándolos de manera abrupta en el primer semestre de su gestión.

Esa decisión se tradujo en aumentos en los precios de los combustibles mayores a la inflación, pero a partir de mayo de 2024 el Gobierno adoptó el criterio de morigerar el traslado de los ajustes pendientes, una situación que se prolonga hasta la actualidad.

Lo que resta ajustar

El último incremento de los dos impuestos trasladó sólo una parte de las actualizaciones del primer tramo de 2025, de lo que se desprende que aún resta incorporar los ajustes correspondientes a la inflación acumulada en la segunda parte del año pasado más el 14,7% de los primeros cinco meses de 2026.

En tanto el Gobierno no avance con la reducción o eliminación de esos impuestos, esos ajustes pendientes implican incrementos futuros en el precio de naftas y gasoil y, desde la perspectiva fiscal, en la recaudación.

Pero como las alícuotas no son porcentajes sino sumas fijas, una eventual baja en los precios de los combustibles no tendría incidencia en la carga impositiva, que por el contrario seguiría incrementándose al compas de la inflación acumulada.

En un contexto en el que la informalidad y la caída del consumo afectan de manera directa la recaudación de los principales impuestos y con la decisión de continuar con la reducción gradual de las retenciones, las posibilidades de avanzar en una baja de la carga impositiva en Combustibles aparece cada vez más remota.

Y a pesar de su prédica en contra de los impuestos, el Gobierno deberá seguir apostando a la recaudación de dos tributos que aumentarán todos los meses.


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