Ventana de oportunidad

Plantean que la prioridad debe ser reactivar la producción y el empleo de calidad

El presidente del IERAL, Osvaldo Giordano, señala que insistir en la dicotomía entre proteccionismo y apertura es anacrónico e inconducente

Tras la elección de octubre, la economía argentina ingresó en una etapa de mayor previsibilidad política que se tradujo en una seguidilla de señales positivas en el frente macroeconómico.

 Así lo plantea Osvaldo Giordano, presidente del IERAL de la Fundación Mediterránea, quien destaca que la estabilidad cambiaria, la acumulación de reservas del Banco Central y la baja del riesgo país ayudaron a despejar dudas sobre la capacidad del Estado para afrontar los vencimientos de la deuda pública.

Según el economista, este proceso estuvo acompañado por la flexibilización de la banda cambiaria -con un techo que desde enero se ajusta por IPC-, lo que permitió al BCRA recomponer reservas "a un muy buen ritmo". En paralelo, la reducción del riesgo país consolidó un clima financiero más favorable, clave para recuperar el acceso al crédito.

Sin embargo, Giordano advierte sobre el "lado B" de esta dinámica: la desaceleración en la baja de la inflación, en un artículo que publicó en el sitio web del IERAL. Aun así, propone un cambio de prioridades. "En el contexto de fines de 2023, cuando el país bordeaba la hiperinflación, el objetivo central era bajar los precios. 

Ese objetivo se alcanzó", señala. Para los próximos meses, sostiene, el desafío más urgente ya no es terminar de derrotar la inflación -aunque siga siendo alta en términos internacionales- sino salir del estancamiento productivo.

Las evidencias, apunta, muestran que la actividad económica permanece prácticamente estable desde comienzos del año pasado, con una fuerte dispersión sectorial. En ese marco, cuestiona decisiones que, a su juicio, erosionan la credibilidad institucional, como la renuncia de Marco Lavagna a la conducción del INDEC. Para Giordano, sobredimensionar la relevancia de la variación mensual del IPC derivó en decisiones "inoportunas" que afectan la confianza.

En el mercado laboral, el diagnóstico es aún más preocupante. La estabilidad de la tasa de desempleo no implica una mejora estructural, sino que refleja la falta de generación de empleo de calidad desde hace más de una década.  Y considera clave crear condiciones para un crecimiento sostenido de la producción y del empleo formal.

El economista también se detiene en el debate reavivado por la contratación de una empresa extranjera para una obra de infraestructura en Vaca Muerta. 

Para Giordano, insistir en la dicotomía entre proteccionismo y apertura es anacrónico e inconducente. La clave, sostiene, es una integración al mundo "eficiente y sostenible", basada tanto en la reconversión empresaria como en una agenda compleja de políticas públicas.

Entre las reformas con impacto más inmediato, Giordano destaca la necesidad de acelerar la transición hacia el régimen cambiario definitivo. 

En una perspectiva de más largo plazo, resalta la importancia de la reforma laboral actualmente en debate en el Congreso, aunque sugiere ajustes para potenciar su impacto, especialmente en las pequeñas empresas. También subraya la urgencia de una reforma tributaria profunda, dado que la actual estructura impositiva -con impuestos superpuestos en los tres niveles de gobierno- resta competitividad, en particular a los sectores de mayor valor agregado.

"La tranquilidad cambiaria y financiera es una ventana de oportunidad, pero no una solución permanente", concluye Giordano. Para aprovecharla, advierte, es necesario romper inercias de décadas y abandonar la falsa dicotomía entre apertura y proteccionismo, enfocándose en la secuencia y la integralidad de reformas que permitan una inserción internacional sostenible.

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