Reclaman "consensos" para reformar un sistema previsional "malo, injusto e inequitativo"

La superposición de normas y regímenes especiales vuelve “ineficiente” a un sistema que podría pagar el doble

El sistema previsional que existe en la Argentina es “malo, injusto, inequitativo e ineficiente” por la coexistencia de un régimen general con otros doscientos de excepción y más de un millar de normas que modifican la ley 24.241, pero su modificación no puede ser el resultado de un “decretazo” ni de la propuesta de “tres diputados” sino del “consenso” y la institucionalidad".

Así lo entendieron el investigador y economista Rafael Rofman y el abogado especializado en Seguridad Social Walter Arrighi, quienes analizaron la situación en el marco de una actividad organizada por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP).

Rofman sostuvo que “lo más fácil” del problema es presentar un diagnóstico, también señaló que la elaboración de una propuesta “no es algo complicadísimo”, pero que “lo más difícil” es “diseñar una estrategia, cómo hacer para que todo eso ocurra”.

 

“El tercer riel”

 

En ese sentido, recordó una frase empleada recurrentemente en estas discusiones: “la seguridad social es el tercer riel de las políticas públicas” -en alusión al riesgo de “electrocución política”- y quien postule reformas al respecto corre el riesgo de ser catalogado como “un degenerado fiscal o un genocida de viejitos, o las dos cosas al mismo tiempo”.

“Hay que construir acuerdos; que tres diputados presenten un proyecto, por más bueno que sea, no sirve de nada, porque hay que convencer al Poder Ejecutivo antes que nadie para hacer la reforma”, acotó, tras cuestionar la estrategia oficial en cuanto a la presentación del proyecto de reforma laboral, “que tiene 79 páginas y quieren aprobarla en una semana”.

En el mismo sentido, Arrighi -ex secretario de Seguridad Social entre 2007 y 2010- planteó que “si no hay factibilidad política, la reforma no va. Y no sé si la hay”.

 

Con más de medio siglo de actividad en el ámbito previsional, Arrighi advirtió que en un país con un régimen de gobierno federal “los jueces son los grandes ausentes del debate” y arremetió contra la discrecionalidad en el empleo de normas muchas veces contradictorias, según la conveniencia de la autoridad administrativa o judicial que corresponda a cada trámite.

En ese sentido, indicó que existen “más de mil normas” que modifican la ley previsional.

 

Gasto mal asignado y reglas discrecionales

 

Rofman aseguró que “el problema del sistema no son los recursos sino el gasto” y precisó que la Argentina “gasta mucho, casi 10 puntos del PBI” en el sistema previsional, equivalentes a “lo que gastan países que son el doble de viejos que nosotros”.

 

“Si tomamos toda la plata que se gasta en jubilaciones y pensiones y la repartimos entre todos los mayores de 60 y 65 años, podríamos pagar el doble de lo que pagamos ahora”, remarcó, al hacer referencia a que hay “2,8 millones de personas menores de 60 años que declaran tener una jubilación o pensión y un millón que cobra más de un beneficio; todo legal, el problema no es que sea ilegal sino que la norma está mal”, enfatizó.

Sobre ese aspecto, recalcó que “si hay juicios no es porque los abogados sean malos, sino porque las normas están mal hechas. No ayudan a achicar el caos, lo alimentan”.

Arrighi disintió al respecto, al asegurar que la recaudación no es menos importante que el gasto y puso de relieve el ordenamiento que en ese sentido tuvo lugar en algunas cajas provinciales, lo que a su juicio demuestra que “si la recaudación es correcta, el régimen es financiable”.

 

Por su parte, Rofman cuestionó una serie de normas y en especial que “una persona con 29 años y 11 meses de aporte no tiene derecho a nada”,  por lo que pidió "eliminar el régimen absurdo de los 30 años, que parte de la lógica de que el no está en la formalidad no trabaja, lo que todos sabemos que no es cierto”.

 

El pensionado Messi

 

Rofman planteó que “si no se ordenan las excepciones, no se puede arreglar el régimen general” y señaló entre las jubilaciones especiales las de los bailarines del Teatro Colón e incluso el otorgamiento de pensiones a quienes hayan ganado una medalla olímpica".

Entre los ejemplos, señaló que “si Messi quiere, puede pedir una pensión”, por haber obtenido la presea dorado en los Juegos de Beijing 2008.

También cuestionó el carácter que tienen las pensiones por fallecimiento, “pensadas hace más de cien años y sin tener en cuenta todos los cambios que hubo desde entonces, ya que ahora las mujeres trabajan más y tienen derecho a una jubilación”.

 

En ese sentido, aseguró que “una persona que enviuda a los 20 años tiene un beneficio vitalicio y si vuelve a enviudar tiene dos”.

Arrighi también abordó los regímenes especiales y sostuvo que “el problema mayor son los regímenes de los docentes, en los que se han dado situaciones en las que un jubilado gana más que cuando estaba en actividad, algo está mal”.

 

La edad de retiro

 

Al analizar la situación previsional a la luz de los cambios demográficos y la experiencia internacional, Rofman reconoció que “hay que discutir la edad de retiro, porque no podemos pensar que en el 2100 la gente se va a jubilar a los 60 años”.

“Si la sociedad envejece, lo que es bueno, se tiene que correr gradualmente la edad de retiro, es parte de la realidad”, argumentó.

 

Pero insistió en que esa discusión “no puede saldarse con un decretazo”, sino como fruto de un “consenso” luego de debates que “llevan tiempo, a veces discusiones fuertes, pero es necesario”.

“La fortaleza de la democracia es que es un sistema que nos da la posibilidad de corregir errores”, finalizó.

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