Sin las utilidades del Banco Central, Milei nunca hubiera tenido superávit financiero
Las restricciones al uso de recursos de la autoridad monetaria para financiar al Tesoro se aplicarán luego de su uso intensivo en todos los gobiernos, incluido el actual.
El anuncio del proyecto de ley de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central incluye uno de los puntos más controvertidos de la estrategia oficial para alcanzar el superávit fiscal, como es el giro de las utilidades de la autoridad monetaria al Tesoro para equilibrar las cuentas del sector público.
La aclaración sobre la limitación de su uso exclusivamente "para la cancelación de deuda" puede ser una válvula de escape a la restricción monetaria que representa la iniciativa oficial, dada la fungibilidad del dinero que deja abierta la posibilidad de emplear esos recursos para otros gastos.
"Debería probarse una baja del stock (de la deuda) en el mismo monto". Sostuvo al respecto en declaraciones a BAE Negocios el director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram.
Una práctica habitual
Más allá de esa aclaración, las modificaciones a la Carta Orgánica del Banco Central imponen restricciones que, de haberse aplicado desde el inicio de la Presidencia de Javier Milei, habrían impedido el superávit financiero tanto en 2024 como en 2025 y, en los siete meses transcurridos, también en 2026.
"Sorprende que Milei se muestre preocupado por la independencia del BCRA y la financiación al Tesoro considerando que hizo uso, tanto en 2024 como en 2025, de las transferencias de utilidades del Central para alimentar las arcas del Tesoro y para la cancelación de deuda", advirtió el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
En ese sentido, la entidad señaló que "en la gestión de Milei los giros de utilidades ya totalizan el equivalente a USD 24.200 millones ($36,4 billones de pesos)" y que "en el año 2025, y por el resultado del ejercicio 2024, los giros de utilidades del BCRA ascendieron a $11,7 billones, y representaron el 40% de la Base Monetaria del momento".
"El fondeo obtenido por el giro de utilidades fue utilizado para financiar el esquema económico que el gobierno eligió para sortear los meses previos a la elección, que buscaba mantener el esquema cambiario y la inflación controlada. En suma, tuvo que pagar, en efectivo, $11,1 billones a inversores que no le dieron refinanciamiento de deuda en pesos y otros $2,8 billones para comprar los dólares liquidados durante septiembre por la medida de alícuota 0% de retenciones", agregó.
Y en el 2026 también
Esa modalidad continuó -y a juzgar por los montos, se profundizó- en 2026, tal como pudo comprobarse en la última modificación presupuestaria detallada en el Decreto de Necesidad y Urgencia 594/2026.
Si bien como resultado financiero esa modificación implicó una mejora de $21.187.802 millones, eso se explica "por la adecuación del recursos vigente de las utilidades provenientes del Banco Central de la República Argentina por $24.418.313 millones, de los cuales $24.400.000 fueron percibidos en mayo", aclaró la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC).
Es decir que, sin las utilidades, ese superávit financiero de $21,2 billones se transformaría en un déficit de $3.230.511 millones.
Asimismo, el ente bicameral desgranó la composición del resultado financiero de 2025 en el análisis de la Cuenta de Inversión de ese año, recientemente presentada por el Poder Ejecutivo en el Congreso.
El superávit financiero de $11,3 billones, equivalentes al 1,3% del PBI, incluye las utilidades del BCRA recibidas por el Tesoro por $12 billones.
"De no contemplarse dichas utilidades dentro de los ingresos, el superávit primario asciende a $9,5 billones (1,1% del PIB) y el resultado financiero se convierte en un déficit de $0,7 billones (-0,1% del PIB)", precisó la OPC.
Otro reglamento
Abram recurrió a una comparación con el fútbol para explicar el cambio de la Carta Orgánica del Banco Central, así como la aplicación de restricciones que, en años anteriores, hubieran implicado un déficit del sector público.
"Es como jugar un torneo de fútbol en el que las reglas del juego están todas distorsionadas. Deberíamos jugar al fútbol con las reglas de juego que corresponden y como ahora sos el DT del equipo y las cosas vienen bien, vas a jugar con esa reglas", sostuvo.
Abram indicó que "los cambios se van haciendo gradualmente; obviamente a hay que gestarlos, al principio se dan en la urgencia y después tienen que ser institucionales".
"Eso es lo que está pasando, este gobierno empezó jugando con todas las reglas distorsionadas que traía este país y ahora, cuando se ordenó más o menos, se puede jugar como se tendría que haber jugado siempre", argumentó.
Alcanzar el ideal
Al respecto, consideró que "en la medida que vamos acercándonos a lo que sería un país normal, una de las cosas que hay que hacer urgentemente es la reforma de la Carta Orgánica. Y algo que yo siempre critiqué de este gobierno, el pago de dividendos, que no está mal en la medida que tengamos un Banco Central de un país normal".
"Pero cuando se recibió un Banco Central quebrado por hacer esas cosas, ahora hay que priorizar su capitalización y su solvencia. Si llega a ese grado de solvencia y es muy confiable, podrá distribuirle algunos dividendos al Tesoro para bajar la deuda pública, pero nada más que para eso", agregó.
Para Abram, los cambios representan un desafío nada fácil: "Es un ideal; hoy, lamentablemente, teniendo en cuenta desde donde partimos, es un imposible. Los ideales hay que alcanzarlos, depende de dónde estemos nos va a costar más o menos", finalizó.
- Com.Ven.Var. %


