Vacaciones en pausa: casi 4 de cada 10 trabajadores no viajó por falta de poder adquisitivo
La pérdida de ingresos dejó a una parte significativa de los trabajadores sin vacaciones. Estudios de Bumeran y Jobint exponen ajuste, cambio de prioridades y brecha social
Casi cuatro de cada diez trabajadores en Argentina no se tomó vacaciones durante el último año por falta de poder adquisitivo. El dato surge de distintos relevamientos que, con matices, convergen en un punto central: el descanso quedó condicionado por el ingreso disponible.
Según un informe de Bumeran, el 46% de los trabajadores no se ausentó del trabajo en el último año. Dentro de ese grupo, el 56% explicó la decisión por la falta de recursos económicos, mientras que un 21% la vinculó a un cambio de empleo reciente. Otros motivos mencionados fueron la priorización de metas personales o profesionales (12%) y razones diversas -problemas de salud, falta de tiempo, dificultades de organización o la preferencia por permanecer en el hogar- que reunieron el 11%.
El descanso como variable económica
La imposibilidad de tomarse vacaciones no aparece como un hecho aislado. El último informe de Zentrix Consultora indicó que el 39,3% de la población declaró no contar con recursos económicos para viajar este verano, "convirtiendo al acceso al descanso en un umbral social que separa estabilidad de vulnerabilidad".
El mismo reporte precisó que el 77,6% de los argentinos afirmó que su salario perdió frente a la inflación. Ese deterioro impactó en la autopercepción social: el 64% de la población se definió como clase media baja o baja. En paralelo, el 55,3% evaluó de manera negativa la situación económica del país, una proporción mayor a la valoración de la situación personal.
Trabajar menos, antes que viajar
La postergación de las vacaciones convive con un cambio en las preferencias laborales. Según un estudio de Jobint, el 29% de los empleados en Argentina preferiría reducir la jornada laboral antes que tomarse días de descanso.
La tendencia también se repite en otros países de la región: en Perú, el 45% de los trabajadores optaría por jornadas más cortas; en Panamá, el 40%; en Ecuador, el 36%; y en Chile, el 33%.
Federico Barni, CEO de Jobint, señaló que "el 30% de las personas trabajadoras en Argentina prefiere reducir su jornada laboral en lugar de tomar vacaciones", y agregó que "la flexibilidad y la compensación económica parecen ser más valoradas que las clásicas vacaciones". En ese relevamiento participaron 2.096 personas trabajadoras de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú.
Beneficios, salario y elección de empleo
Más allá de la posibilidad concreta de viajar, las vacaciones conservan peso en el mercado laboral. Para el 56% de las personas trabajadoras, contar con días adicionales de descanso resulta un factor relevante al momento de evaluar un nuevo empleo. Además, el 95% considera que este beneficio debería ser ofrecido por todas las organizaciones.
Sin embargo, en el conjunto de los empleados, el 22% prioriza otros beneficios por encima de las vacaciones. Entre las opciones más valoradas se destacan un mejor salario (44%) y la posibilidad de trabajar de manera remota (21%). Les siguen los incentivos económicos adicionales (15%), los esquemas laborales sin horarios fijos (10%) y los días libres ocasionales (6%). El 4% restante mencionó otros beneficios.
Quiénes viajan y a dónde
Entre quienes sí lograron tomarse vacaciones durante el último año, los destinos nacionales concentraron la mayor parte de las elecciones. De acuerdo con Bumeran, la Costa Atlántica bonaerense reunió el 24% de las preferencias. Otros destinos representaron el 22%, con el Caribe como principal opción dentro de ese grupo. Brasil captó el 16% y la Patagonia, el 13%.
Otros relevamientos mostraron una lógica similar, con la Costa Atlántica bonaerense, Córdoba y la Patagonia entre los destinos más mencionados, junto con la propia casa o departamento como lugar de descanso.
Ajuste y brecha
Mientras una parte de la población resignó las vacaciones o las reemplazó por escapadas cortas y turismo de cercanía, los viajes al exterior mantuvieron una tendencia en alza. El fenómeno amplió la distancia entre quienes pudieron afrontar destinos internacionales y quienes vieron restringidas sus opciones por la pérdida de poder adquisitivo.
Los operadores turísticos observaron, además, una mayor inclinación hacia viajes más breves y con presupuestos ajustados, una dinámica que se repitió especialmente durante los últimos fines de semana largos. El descanso no desapareció: quedó atravesado por la misma pregunta que ordena el resto de la vida cotidiana, cuánto alcanza para parar.
- Com.Ven.Var. %

