En forma inusual, el presidente Mauricio Macri le puso ayer números a una hipotética definición en balotaje contra Cristina Fernández, quien aún no anunció si será candidata en las elecciones de octubre. Con una avalancha de encuestas que colocan en mala posición las chances del jefe de Estado para su reelección, y cuando desde varios sectores empresarios y políticos siguen susurrando un cambio de nombre para liderar el proyecto de Cambiemos, el propio Macri se encargó de hacer autobombo de sus posibilidades de continuar en el cargo y dijo que ganaría por 52% a 48%, ajustado por cierto para una segunda vuelta. Algo parecido, pero sin números, había dicho el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en su última presentación en el Congreso, cuando aseguró que no se iban a ir este diciembre de la Casa Rosada. El Gobierno parece haberse quedado sin voceros con influencia en la opinión pública, al compás del avance de la crisis. Con tanta orfandad de voces a dos meses de la presentación de candidatos y a cuatro de las PASO, es posible que estén empezando a extrañar a la verborrágica Elisa Carrió.