De ser número uno del mundo a sufrir una lesión en la cadera en junio pasado, paso por quirófano incluido, incertidumbre en su regreso y baja consecuente en el ranking que hoy lo muestra en el puesto 16 de la ATP. Después de perderse todo el segundo semestre de 2017 sin pisar un torneo, el británico Andy Murray miraba el próximo Abierto de Australia, que comenzará el 15 del actual en Melbourne, como punto para su vuelta grande a la competencia. Sin embargo, su anuncio sacudió por duplicado, diciendo que no solo no jugaría sino que también podría volver a ser intervenido quirúrgicamente en su cadera.

"No jugaré en Melbourne, ya que aún no estoy listo para competir, y volaré a casa para evaluar todas las opciones", informó antes de partir desde Brisbane, torneo en el que resolvió no presentarse como consecuencia de la molestia que lo aqueja en la cadera derecha, y ahora considera la opción de operarse.

"Hice todo lo que me pidieron pensando en la rehabilitación y trabajé muy duro para intentar volver pero no logro recuperarme", escribió en Facebook el doble campeón olímpico.