Elisa Carrió dejó que el presidente Mauricio Macri tuviera 48 horas de paz post G20. No más que eso. Con una serie de tuits comparó la reglamentación de uso de armas para las fuerzas de seguridad con el camino al fascismo; rechazó los cambios a la ley de financiamiento político para incluir aportes privados y dictaminó la fría distancia con Mauricio Macri: “No me importa lo que opine el Presidente, sostengo lo mismo que decimos desde hace 25 años”. Hace diez días en este mismo espacio habíamos titulado “amenaza de bomba”. Fue cuando Lilita anticipó que iba a desempolvar las causas por corrupción y narcotráfico luego de que el Pro no la apoyara para presidir una comisión de control del Ministerio Público Fiscal. Ahora, empezó a explotar