Con el Fondo Monetario Internacional como aliado para conseguir una negociación ventajosa con los bonistas extranjeros, el Ministerio de Economía encontró un nuevo adversario para pulsear. Ayer, con el resultado del canje del Bogato quedó en evidencia que la solidaridad bien entendida empieza por casa, y que los tenedores locales fueron los que decidieron aceptar la propuesta de Hacienda. Los extranjeros evitaron ingresar.

“La restauración de la sostenibilidad de la deuda en moneda nacional exige una actitud colaborativa, constructiva y de alta participación de los tenedores de dichos instrumentos, creados en condiciones de alta inestabilidad y volatilidad macroeconómica, que además resultaban incompatibles con la capacidad de pago futuro de la República Argentina”, adoctrinó el Ministerio de Economía. Y agregó: “Las conductas de tipo oportunistas, y de persecución de rentas extraordinarias en períodos cortos, no contribuyen a los objetivos de sostenibilidad”.