"Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la Humanidad". La frase de circunstancias del comandante Neil Armstrong al pisar por primera vez la luna todavía se cita en letras de molde. Independientemente de que las comunicaciones imperfectas de la época (1969) hayan distorsionado el audio y en realidad Armstrong haya dicho "un hombre" y no "el hombre", cuestión que aun hoy se discute. Lo relevante y paradójico es que con la conclusión de las misiones Apollo, apenas tres años después, el hombre abandonó la luna y jamás volvió a poner un pie en ella. Ni siquiera, asomó la nariz fuera de la órbita terrestre. Los motivos son políticos y estratégicos, pero también económicos. Volver a caminar sobre la superficie de nuestro satélite natural, como los saltarines astronautas de aquells época, resulta excesivamente caro en términos de presupuesto, que actualmente es de 0,5 del total (para entonces, ascendía al 3%).

Puesro en contexto, el programa Apollo se gestó durante la Guerra Fría, en un momento en que Estados Unidos y la Unión Soviética competían ferozmente por demostrar quién lideraba el desarrollo científico y tecnológico. Con Kennedy en el gobierno, los soviéticos lograron lanzar primero un satélite al espacio y a eso se unía la humillación de bahía de cochinos en Cuba y la retirada de Laos. Peor todavía, la poderosa URSS envió al primer cosmonauta al espacio. John F. Kennedy no lo podía consentir y aceleró la puesta en marcha de la misión Apollo, con la consigna de "poner un estadounidense en la luna antes de fianlizar la década". El asesinato del mandatario (1963) le infundió un aura rvindicatorio al programa, que cumplió con su cometido en tiempo y forma.

Después de eso, el logro estaba conseguido. Y a pesar de que había 20 misiones previstas, el programa acabó mucho antes. Además, la Guerra Fría comenzó a descongelarse y la carrera espacial con la Unión Soviética perdió aceleración.

El presidente republicano Richard Nixon rebajó la partida de la Nasa drásticamente; en los 80, aunque Reagan era un apasionado del espacio, no fue capaz de aumentar la financiación. Y la misma suerte corrieron sus sucesores: Bush padre, Clinton, Bush Junior y Obama, quien realidad posó sus ojos en Marte.

La luna era parte del pasado.

  • Donald Trump le pone algunas fichas

Donald Trump ya anunció que quiere volver a la Luna. Esta vez, no obstante, no sería para realizar unos paseos y misiones cortas, sino para permanecer temporadas enteras. En ese sentido, la Agencia espacial europea también prevé establecer una colonia humana permanente en la Luna. Y no son los únicos: Rusia quiere enviar un cohete turístico que de vueltas alrededor de la Luna a razón de 100 millones de dólares el ticket. China asegura que quiera alunizar un taikonauta (la versión china del astronauta) entre 2025 y 2039, e incluso la India planea una misión con destino al polvoriento satélite.