El presidente de Polonia, Andrzej Duda, ratificó una ley que establece que podrán tener penas de cárcel quienes sugieran que el país fue cómplice del Holocausto, esa tragedia colectiva mundial, ejemplo de todos los horrores y de la reparación vía Justicia desde los juicios de Nuremberg hasta los que siguieron en todos los países donde quisieron ocultarse los nazis. Son las dos caras de una puja por el patrimonio de la memoria. Argentina sabe también de esas disputas contra el olvido y por la Justicia por las aberraciones de la dictadura cívico-militar. Y de la deformación que llevó a los modos autoritarios de sus fuerzas armadas y de seguridad. El “cambio de doctrina” respecto de la, siempre, presunción de inocencia de la Policía que justificó la ministra Patricia Bullrich o el aliento a la pena de muerte que ventiló el asesor estrella del Presidente, Jaime Durán Barba, parecen más una búsqueda forzada de olvido que, como en El Gigante Enterrado de Kazuo Ischiguro, no sirve para reescribir la historia.