La avalancha de importaciones que denunciaban hace varios meses pymes e industriales se hizo evidente ayer en los números del déficit comercial de enero, donde se registró el rojo nominal más alto para un enero desde 2015. Los números son preocupantes, en especial por el aumento de las importaciones de productos terminados, que crecieron un 35,6%. En rigor, lo que más desvela a los industriales es este fenómeno, ya que avizoran que una invasión de bienes manufacturados tendrá como correlato un crecimiento de la desocupación industrial. Y aunque no lo digan en voz alta, muchos recuerdan lo ocurrido entre 1974 y 1982, donde un ingreso de importaciones masivo causó un desempleo en el sector industrial que alcanzó el 35% en 1982. Un modelo económico que colapsó por su propio peso y que aún atemoriza a los hombres de negocios más memoriosos.