Ni las fábricas ni las finanzas ni las starups. El mundo se mueve cada vez al ritmo del turismo. Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, durante la próxima década, uno de cada cuatro empleos creados en todo el mundo estará vinculado con el rubro. Y los chinos tienen mucho que ver con ese boom, no sólo en cantidad sino también influyendo en la forma en que se viaja.

China ya representa más de una quinta parte del dinero gastado por los turistas que llegan a destino, el doble que su principal competidor, Estados Unidos, según la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas. Y los chinos apenas han comenzado su incursión por el mundo: sólo alrededor del 5 por ciento de su población tienen pasaportes, y el gobierno está emitiendo alrededor de 10 millones de documentos de viaje nuevos cada año.

"Muchos clientes quieren hacer las cosas a su manera", apunta Chang Theng Hwee, un singapurense que dejó la banca hace 25 años para construir un negocio de viajes que ofrezca vacaciones a medida para asiáticos adinerados en destinos como la Antártida y el Himalaya.

Abrumadoramente, provienen de una generación adicta a teléfonos inteligentes que está reescribiendo las reglas. Los omnipresentes grupos turísticos chinos que siguen a la bandera están cediendo el paso a lo que la industria llama FIT (viajeros libres e independientes) que utilizan Internet para planificar itinerarios, reservar vuelos, traducir indicaciones y transmitir sus sensaciones a los quedaron en casa.

Para el año 2021, los turistas chinos gastarán $ 429 mil millones en el extranjero, según un informe de CLSA . Las escapadas de fin de semana a las tiendas en Hong Kong o los casinos en Macao están siendo superados por nuevos destinos favoritos. Durante los próximos tres años, Japón, Tailandia, los Estasdos Unidos y Australia encabezan la lista de visitas obligadas, según el informe, con otros destinos en el sudeste de Asia, especialmente Singapur, Indonesia, Malasia y Filipinas, seguidos de cerca.

Para las naciones en desarrollo, la situación está poniendo a prueba la infraestructura, apuntalando el mayor programa de construcción de aeropuertos en la historia de la región. Tailandia no tiene un solo aeropuerto internacional que no esté muy por encima de su capacidad y las largas colas en inmigración son habituales. Al menos unos 178 nuevos aeropuertos están planificados en Asia-Pacífico y cientos de instalaciones existentes se están ampliando o mejorando.

China se mueve, en más de un sentido.