Las secuelas del fin de semana en el que se definieron las nuevas políticas de ajuste de la economía para llegar al déficit cero en 2019 y la estructuración del Gabinete con menos ministerios, todavía duran. La fricción entre los socios del Pro en la alianza Cambiemos volvió a estallar públicamente, cuando una de las organizaciones más importantes que tiene la Unión Cívica Radical, la Convención Nacional, cruzó con dureza a Lilita Carrió, surgida políticamente de la UCR. El dicho acerca de que “no hay peor astilla que la del mismo palo” calza a la perfección. Esta vez, Carrió acusó al fallecido ex presidente y líder de la UCR, Raúl Alfonsín, de haber fogoneado la salida de Fernando de la Rúa del Gobierno en el traumático fin de año de 2001. La Convención radical le contestó tildándola de “psicópata y con complejo de inferioridad”. Un día antes, el ministro de Hacienda había dicho, por su parte, que los integrantes del Gobierno no eran unos “sádicos” que querían ver sufrir a los ciudadanos. Con esta tónica, la próxima cumbre de Cambiemos va a estar para alquilar divanes.