En el Gobierno están convencidos de que la recuperación gradual de la capacidad de producción y consumo, y el control sobre las variables para la formación de precios son el camino a la reactivación. Por eso, avanzan con acciones en busca de aliviar la carga de deuda de las empresas, facilitar instrumentos de crédito y utilizar los mecanismos que permiten las leyes actuales para controlar la posición dominante en segmentos comerciales y para poner un freno a la importación de productos que compiten con la industria nacional.

“Desde hace tiempo se viene gestando un combo de altas tasas de interés, alta inflación y toma de deuda. Lo que sucedió es que el país era como un paciente asintomático pero que estaba enfermo. Ahora aparecieron todos los síntomas”, señalan en despachos oficiales involucrados en la receta.

La pregunta es cuánto tiempo durará la convalecencia y cuánto dependerá la negociación exitosa del canje de deuda, que entra en fase terminal.