Los últimos movimientos económicos en Argentina coincidieron con las recomendaciones que realiza el Fondo Monetario Internacional. A fines del año pasado se difundió que el organismo alentaba reformas y se mencionaron, en particular, cambios en las leyes laborales y tributarias.

El Gobierno de Mauricio Macri envió sin demora ambos proyectos apenas ganadas las elecciones legislativas de octubre. Parte de ese paquete pudo verlo sancionado en 2017, aunque los cambios en materia laboral están pendientes y pueden llegar a discutirse en el Congreso en febrero, en sesiones extraordinarias.

Ahora, se conoce que el FMI recomienda una devaluación más profunda justo cuando desde la Casa Rosada se alienta esa depreciación del peso. Puede ser casualidad. O puede ser que, tendencia oficialista al fin, como propone el legislador y ex ministro de Modernización porteño, Andy Freire, a los argentinos, a los argentinos, nos tengan alquilados.