Las novedades políticas y económicas se están concentrando con rapidez en junio. El reagrupamiento del peronismo y el endurecimiento del sector sindical en todas sus variantes son malas noticias para el Gobierno, que esperaba un campo más llano para celebrar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional al que apostó todas las fichas, aun cuando las condicionalidades del blindaje de u$s50.000 millones impliquen un ajuste brutal. Bajar la cuenta de egresos y no promover políticas para fortalecer la de ingresos -vía consumo, exportaciones, producción con valor agregado- parece conducir al embudo de un ajuste sin fin.