En casi todos los despachos oficiales, si se le pregunta a funcionarios de primera, segunda o tercera línea, a qué se debe el aumento de los precios, repetirán sin dudar la conocida frase de Milton Friedman: "La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario".

Pero, lo que puede ser verdad en el discurso acaso no lo sea en la realidad. Y no son pocos los que -incluso dentro de Cambiemos- se preguntan si el verdadero motor de la inflación se encuentra más en las oficinas de los ministerios de Transporte y Energía que en los despachos del BCRA. Las cifras parecen ser contundentes: mientras que el año pasado el IPC cerró a 24,8%, la variación anual de los precios regulados fue del 38,7%. Así, en Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, el ítem del IPC que refleja los nuevos cuadros tarifarios de gas, electricidad y agua potable, la suba interanual fue de 55,6%. Un claro ejemplo de que las causas de la inflación estarían mucho más ligadas a las decisiones de la política que a los cálculos de la economía.