Entre los empresarios comenzó a extenderse la idea de que la economía oscila entre la incertidumbre, las debilidades y la falta de cambios profundos. Y, en paralelo, que la gestión política está dando aire a los sectores dispuestos a mostrarle los dientes al Gobierno. De allí, la decisión de la CGT dialoguista de dejar el poder de la palabra para cruzar a la vereda de los hechos, presionada por las medidas de fuerza de Camioneros y de las CTA, pero, también, por el amplio margen de maniobra que les deja la gestión ofi cial. El escudo político que quiso armar el macrismo convocando a un gran acuerdo nacional, nunca explicado ni articulado, y en reuniones con sus aliados radicales no tuvo traducción concreta. ¿Fue sólo para la foto? Escépticos pero esperanzados, los empresarios explicitan su apoyo al Gobierno mientras esperan que se cumplan las promesas: menor presión fi scal, acceso al crédito, PPP... Y analizan: “Cristina suspendió la Ley de Gravedad durante cuatro años. Ahora hay que sostener a Macri para que la economía no se estrelle contra el suelo”.