“Cuando los ricos se vuelven más ricos, los pobres se vuelven más pobres”, “existe un pequeño grupo de personas que no está sujeto a las leyes igual que el resto de nosotros y eso es a propósito” . Las definiciones corresponden a Brooke Harrington, profesora de Sociología Económica en Copenhagen Business y participante en la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que ayer difundió el uso que hace de los paraísos fiscales el 1% más rico de la población para ocultar su riqueza y reducir el pago de impuestos. Como se aclara en el trabajo, no siempre es ilegal usarlos pero quienes ahí acuden sin duda buscan colocar la riqueza y los negocios fuera del alcance de los gobiernos. Y el problema se genera cuando esas mismas personas son ministros de un gobierno que aprueba un generoso blanqueo de capitales del que se benefician la familia y los amigos del Presidente. “Estamos alcanzando los niveles de desigualdad e injusticia de la Revolución Francesa”, alertó Harrington.