Richard Brautigan es, como mínimo, un escritor peculiar. Con una imaginación desbordada embebida en la psicodelia de los 60 creó historias inclasificables que estallan imprevisibles como fuegos artificiales iluminando de colores la oscuridad. En su galería de personajes es posible toparse con un detective decadente en busca de una bala perdida o una pareja de cowboys que se encuentran con una niña mágica. Una de sus marcas personales es la exaltación del fracaso, filosofía poética con la que se transformó en un autor de culto.

A tono con la impronta de este novelista norteamericano, se inauguró la Biblioteca Brautigan, un templo dedicado a libros que fueron rechazados por editores. Una especie de segunda oportunidad para materiales escritos con entusiasmo que pero que no obtuvieron la bendición del mercado.

La iniciativa fue impulsada por el fotógrafo Todd Lockwood, quien se inspiró precisamente en una novela escrita por Brautigan: "The Abortion: An Historical Romance", en cuyas páginas el autor describe una biblioteca ficticia de manuscritos que quedaron fuera del radar de intereses de la industria editorial.

Lockwood llevó la idea a la realidad: la Biblioteca Brautigan fue creada en 1990. Su colección fue creciendo a medida que los escritores se animaban a enviar su material caído en desgracia para que en la biblioteca pudiera ser hojeado y leído por los visitantes. Pronto fueron cientos de ejemplares.

Su catálogo está organizado según el sistema "mayonesa", otra extravagancia con el espíritu del autor. Alguna vez, Brautigan había dicho: "Como expresión de una necesidad humana, siempre quise escribir un libro que terminase con la palabra mayonesa". Y se dio el gusto en "La pesca de la trucha en América", su obra más aclamada. 

Tras un cierre temporario, la Biblioteca se trasladó a Vancouver, ciudad del estado de Washington, donde pasó a contar con la curaduría de John Barber, miembro del programa de Creative Media & Digital Culture de la Washington State University. Con la mudanza, a los manuscritos analógicos, que ya sumaban más de 300, se agregaron numerosos textos enviados en formato digital. Se creó además un archivo digital sobre la vida y las obras de este escritor que pasó de patito feo de la literatura a autor consagrado a quien la crítica colocó en el firmamento de la contracultura junto a nombres como Dylan o Ginsberg. Aunque cayó del estrellato con sus últimas producciones, para volver al fango de los ignorados que tan bien conocía, su destino de autor de culto quedó sellado tras su trágico suicidio. "Los indeseados, los volúmenes líricos y embrujados de la escritura americana". Así describía Brautigan a estos textos desamparados en la novela en la que imaginó esta Biblioteca de libros fracasados.

Para leer

1) La conjura de los necios
La novela de John Kennedy Toole, ganadora del Pulitzer en 1981, es un caso paradigmático entre los libros rechazados. El autor nunca la vio publicada en vida. Envió el original a varias editoriales y todas le dijeron que no. Tras su suicidio, la madre del escritor encontró el manuscrito e insistió hasta que salió a la luz esta maravillosa obra.

2) Sobrevivir al fracaso
Leticia Gasca, co-fundadora del movimiento “Fuckup Nights”, presentó hace unos meses este libro de primeros auxilios para tanto para negocios al borde del precipicio. Reúne conocimientos e historias de la vida real. La autora dirigió cientos de investigaciones y organizó eventos para que los emprendedores compartieras sus fracasos en más de 80 paìses.

3) 30 de junio, 30 de junio
Colección de poesías publicada en 1978 y último libro publicado por Brautigan en vida. Lo escribió durante una estadía de siete semanas en Japón. Es como un diario poético. El libro recibió críticas negativas en su momento. La editorial argentina Zindo&Gafuri lo rescata para sus fans en una edición bilingüe. El 30 de junio se celebra el Brautigan Fest en Argentina.