El Gobierno se ha enredado en una discusión semántica: no quiere hablar de congelamiento de precios pero tampoco le satisface definir las medidas por venir como “control de precios”. Menciona en cambio un “acuerdo” con límites difusos, ya que en las últimas horas se registraron incrementos en productos de consumo masivo de hasta 16%. El Ministerio de Producción asegura que tiene un equipo listo para salir a controlar que no haya abusos de posición o faltantes en góndolas. Como pocas veces, los economistas encuentran coincidencias sin distinción de su línea ideológica y sostienen que las medidas que trascendieron y que implican fijar precios no sirven para contener la inflación ni para reactivar el consumo. Y que, anunciada con tanta anticipación, alimentó los movimientos especulativos, la escasez y una aceleración de las remarcaciones. Dijo el jefe de Gabinete, Marcos Peña: “El control de precios es una herramienta que ha fracasado en nuestra historia”. Lo que se anuncia es tan parecido a lo que no se quiere, que preocupa.