El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, confirmó lo que el Gobierno esperaba de él: alineamiento total con la política de la Casa Rosada de dejar de a poco el sesgo contractivo de la política monetaria en busca de estímulos para el consumo. La baja de las tasas, aún gradual, busca reducir la expectativa inflacionaria, justo cuando el Gobierno está por pisar el acelerador de las negociaciones paritarias. No resultó casual que el titular de la autoridad monetaria dijera el lunes que no iba a hacer falta aplicar cláusulas gatillo para los acuerdos salariales porque estaban en camino de controlar la suba de precios. El techo a a los aumentos salariales y la necesidad urgente de liberar pesos para reactivar el consumo son dos prioridades del Gobierno, las que aprietan el zapato del modelo que el presidente Mauricio Macri exhibirá hoy en el Foro Económico de Davos.