Emilio Monzó fue reelecto como presidente de la Cámara de Diputados por un año más. No sería nada extraño si no fuera porque él mismo manifestó su distanciamiento con la forma de hacer política del espacio al que pertenece, Cambiemos; y dejó trascender una oferta para ser embajador en España. Aplaudido por los parlamentarios, Monzó reivindicó “la rosca” que conoce muy bien de fatigar la política. Tal vez, el año que viene, esa rosca lo lleve a que no sea él quien reciba a Pedro Sánchez en Buenos Aires, sino ser él quien sea recibido por el presidente del gobierno español en Madrid.