El economista brasileño Theotônio dos Santos, recientemente fallecido, fue uno de los pilares para analizar la teoría de la dependencia, que sostenía que no se puede comprender la situación de subdesarrollo de las naciones hispano-americanas si no se las vincula con el posicionamiento que ocupan los países en una jerarquía mundial. Aplicando a nuestro escenario, los industriales argentinos sólo podrían desarrollarse y crecer si se asocian a los negocios que impulsan las élites de los países centrales. Una idea preocupante, porque los hombres de negocios locales enfrentan desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca un proteccionismo feroz, que primero le cerró las puertas a las exportaciones de biodiésel y que ahora ameneza con recortar el ingreso de acero y aluminio, adelgazando aún más la deficitaria balanza comercial argentina con EE.UU. -que llega a los u$s3.000 millones- y obturando el ingreso de los tres principales bienes que Argentina exporta a la potencia del Norte.