La posible reunión del presidente Donald Trump con Kim Jong-un para debatir sobre las armas nucleares de Corea del Norte es considerada un evento bastante impredecible. Vale la pena revisar cómo un economista podría usar la teoría del juego para reflexionar sobre la cumbre, aunque sea solo para explicar por qué hay más espacio para que las cosas salgan mal a que para que mejoren.

Los teóricos de los juegos a menudo abordan un problema considerando primero dónde podría terminar una serie de estrategias y luego trabajando hacia atrás para entender las opciones actuales. Cuando se trata de Corea del Norte, el teórico comenzaría con un escenario en el que el país está a solo unos años de tener misiles intercontinentales capaces de llegar a las principales ciudades de Estados Unidos. Eso es bueno para sus líderes y muy malo para los demás, incluida una Corea del Sur que terminaría siendo más vulnerable a una invasión norcoreana.

En este escenario, son EE.UU. y Corea del Sur los que necesitan algo de una cumbre, y eso fortalece la capacidad de negociación de Kim.

Una posibilidad es que uno piense que un ataque preventivo a Corea del Norte es una buena idea o que al menos es necesaria. Eso está lejos de mi punto de vista, en parte porque uno nunca sabe cómo va a terminar siendo una guerra con tantas partes en movimiento, y tantas posibilidades de malinterpretar señales, Pero si uno tiene una línea tan dura, la cumbre podría ser bienvenida. EE.UU. podría exigir la desnuclearización, Kim no aceptaría (¿recuerda a Moammar Al Qaddafi y Saddam Hussein?) y luego Trump podría argumentar que se intentó todo y un poco más tarde iniciar el ataque.

Se podría pensar que un ataque a Corea del Norte es una idea incierta, pero que EE.UU. podría usar la cumbre para "blufear" y obtener concesiones. Pero es poco probable que eso funcione, porque cualquier engaño plausible solo convencerá aún más a Kim para que siga avanzando con su arsenal nuclear.

Otra posibilidad es que se pueda usar la cumbre para sobornar a Kim con la promesa de ayuda, para de alguna manera congelar o limitar su programa nuclear. Pero Corea del Sur, con el respaldo estadounidense, ya ha intentado esa política en el pasado reciente y claramente ha fracasado.

Si Corea del Norte y EE.UU. simplemente conversan, y no se llega a nada, ello elevaría el estado de Kim Jong-un, quien luego de todos modos seguiría mejorando sus misiles. Entonces, si EE.UU. procede con las conversaciones, uno podría deducir racionalmente que el riesgo de una guerra ha aumentado. Es más, existe el riesgo de que Trump o Kim puedan sentirse humillados por una cumbre que no arrojó nada, aumentando de nuevo las posibilidades de una guerra o errores de cálculo que conduzcan al desastre.

En el ajedrez hay un concepto conocido como "zugzwang", u "obligación de mover". Se usa para describir la posición de un jugador con ninguna opción buena quien preferiría no hacer nada. Esa no es una posibilidad en el ajedrez, así que el desafortunado jugador se enfrenta a una situación en la que todos los caminos implican un deterioro de su posición.

Entonces, ¿hay algún movimiento que deje a EE.UU. en una mejor posición? La mejor posibilidad que puedo prever proviene de China. Una cumbre concentraría la atención en la amenaza de Corea del Norte, y como resultado, la ciudadanía china podría exigir una solución del punto muerto. Eso podría movilizar una respuesta china más fuerte y un endurecimiento de las sanciones, con una respuesta constructiva, a su vez, de Kim, mientras las conversaciones impiden que los surcoreanos rechacen su alianza estadounidense. Aun así, eso me parece como una probabilidad remota.

Muchas personas, incluidos partidarios de esta administración, han criticado el uso de Twitter por parte de Trump. Pero la cosa es esta: cuando aparece el zugzwang, hablar directamente puede terminar siendo mucho peor.