Dicen que la interpretación de las cifras es la venganza que se toma la política sobre la economía. Así, mientras el Gobierno festeja el sobrecumplimiento de la meta de déficit en 0,3 punto del PBI (que arrojó finalmente un rojo del 3,9% ), analistas críticos le recuerdan a los funcionarios que ese recorte no es tal y que si se le suman a este resultado oficial los intereses de la deuda, equivalentes a un 2,3% del Producto, se arribaría a un déficit financiero de 6,2% del PBI (0,3% superior al de 2016).

Los más incisivos, en tanto, suelen recordarle a los economistas del Gobierno que los abultados rojos fiscales del país fueron siempre resueltos a partir de la monetización del déficit. Y que gran parte de los 13 ceros que se le sumaron al peso en los últimos 74 años sólo se explica por la monetización del déficit fiscal. Sin duda, una interpretación de los números que, además de una venganza de la política, se ha transformado con el correr de los años en una tragedia económica.