"La vida es una moneda, quien la rebusca, la tiene...", cantaba un pelilargo Juan Carlos Baglietto, explayándose en la estrofa siguiente: "ojo, que hablo de monedas y no de gruesos billetes..." Aclaración que podemos hacer extensiva a la Numismática y la Notafilia, vale decir, el coleccionismo diferenciado de monedas y billetes.

Coleccionista de reciente pero "intensiva" dedicación al rubro, Germán Stoz heredó una "una fortuna", pero sin valor de reventa. Su interés se disparó a partir de un lote doméstico paterno que encontró destino como piedra basal de una colección de monedas de Argentina del período estatal (a partir de 1882).

Afincado desde hace cuatro décadas como comerciante del rubro, Juan Carlos Lorenzano, precisa que "los juntadores simplemente compran y reúnen monedas. Un verdadero coleccionista se dedica a un tema".

De ahí que en este punto, los aficionados coinciden en que "hay tantas colecciones como coleccionistas. Cada una es única y particular y el álbum lo confecciona el propio intresado".

En el coleccionismo nacional, las "figuritas difíciles" pueden trepar a valor de 10.000 dólares, tratándose de la primera moneda argentina de circulación nacional, con un valor nominal de 2,50 pesos y acuñada en oro. Pero también puede adquirirse una bolsa de piezas al peso y pagar 50 pesos por un kilo de monedas, si se trata de iniciar una colección.

Serán herramienats de utilidad, un catálogo de clasificación, una balanza de precisión, una lupa y un imán (hay ediciones magnéticas y otras no). Lo primero es "aprender a mirar" y apreciar las "variables", que pueden resultar insospechadas para un neófito (ediciones, moldes, etc.).

"El 95% de las monedas que podemos encontrar en el mercado cuesta menos de diez pesos -aclara Stoz- Nosotros estimulamos el canje en las reuniones. Después, a medida que uno va completando su colección temática y le quedan pocas piezas por conseguir, recién puede pensar en hacer una inversión para completarla", reseña alguien que está a punto de "llenar el álbum" pero todavía le falta la "difícil".

Coleccionistas famosos y pudientes siempre los hubo, claro, como el rey Humberto 1ro de Italia, que llegó a reunir una fabulosa variedad de 100.000 piezas distintas.

En el medio local, priva la reserva en vez de la ostentación y el exhibicionismo, tal vez por una cuestión de preservación y seguridad.

Aunque las reuniones de los clubes son abiertas a todo público y sin restricciones de edad.

"Por acá, vemos caerse con el mismo entusiasmo desde un nonagenario hasta veinteañeros y el mes pasado, teníamos a dos chicos que venían traídos por sus padres, pero se mudaron", grafica Laurenzano.

  • Tesoro descubierto, moneada devaluada

En el caso de las monedas, la leyenda alimenta el descubrimiento de un cofre de doblones de oro como un pasaporte a la riqueza, aunque también puede resultar todo lo contrario...

“Cuando el año pasado, se encontraron restos de un naufragio de la época del imperio romano, con arcones llenos de monedas, el precio de las piezas que se conservaban se desplomó”, apunta el conocedor Stoz. “En este caso, rige la lógica de la oferta y la demanda. A menor cantidad de piezas existentes, mayor valor”.

Hay tesoros que deben permancer sumergidos para conservar el precio...