Puede ser por el calor o por el clima vacacional, pero el Gobierno se mueve cómodo en este comienzo de año a pesar de la seguidilla de reverses que viene mostrando su política económica y la conducción del Gobierno, desde admitir que no puede cumplir con las metas inflacionarias hasta el escandaloso caso del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, en medio de una embestida contra los gremios.

O puede ser que los diferentes sectores de la oposición estén más preocupados en resolver sus cuitas internas que en lograr un frente para tratar de incidir en políticas públicas y proteger el poder adquisitivo, el consumo y la industria nacional. Hubiera sido una buena oportunidad para demostrar que pueden trascender las rencillas sectoriales para reclamar el impulso de políticas productivas, recomposición salarial por encima de la inflación, planes de trabajo para los sectores vulnerables y por la cadena de despidos. Lástima que suceda en vacaciones. Y con este calor.