Dos años y medio después, ahora sí, Mario Quintana, vicejefe de Gabinete y uno de los poderosos laderos de Marcos Peña, anunció la venta de sus acciones en Farmacity. El anuncio se produce justo cuando la Corte Suprema de Justicia está por definir la situación de la empresa y si le otorgan permiso para desembarcar en la provincia de Buenos Aires.

La justificación de Quintana en este tiempo fue que, si bien tenía participación accionaria, no tomaba “ninguna decisión” desde que asumió la función pública. Una zona opaca en la delgada línea entre la gestión y los negocios privados, en momentos en que la Justicia está investigando contrataciones de obras públicas, varios de sus funcionarios tuvieron que explicar su posición por provenir de cargos jerárquicos ejecutivos en el sector privado y la Oficina Anticorrupción actúa como un órgano de disculpa gubernamental antes que como un organismo de aplicación de las normas de transparencia. Cuando no alcanza con parecerlo, serlo parece ser una buena opción.