A principios de este año, Richard Ma, el director ejecutivo de la firma de seguridad Quantstamp, radicada en San Francisco, California (EE.UU.), se gastó US$9.500 en un vestido para su esposa. Parece mucho dinero para una prenda de ropa, sobre todo si no existe.... al menos nos físicamente.

Se trataba de un vestido digital, diseñada por la casa de alta costura The Fabricant, en Ámsterdam (Países Bajos), representado sobre una imagen de la esposa de Richard, Mary Ren, para usarse en redes sociales, según indica una nota de la BBC que da cuenta de este fenómeno. Los consumidores los combinan con sus fotos mediante un programa y los lucen en el mundo virtual.

"Sin duda, es muy caro, pero también es una inversión", dice Ma. Él explica que ni él ni su esposa suelen comprar ropa cara, pero quería este conjunto porque pensó que tendría valor a largo plazo.

Esa marca no es la única que se lanzó a explorar ese segmento. Algunos aseguran que en 10 años todo el mundo "llevará"ropa digital.

La feliz compradora del modelo de diseño, compartió la imagen en su página personal de Facebook y a través de WeChat, pero eligió no publicarla en una plataforma más pública.

Otra casa de moda que está haciendo diseños para el espacio digital es Carlings. La compañía escandinava lanzó una colección de ropa de calle el pasado mes de octubre, con precios a partir de US$11, destaca el informe de la BBC. Aseguran que ya vendieron entre 200 y 250 prendas. La colección se "agotó" en un mes. Tuvieron que poner un límite para hacerlo un poco más especial.

Ser un negocio solo digital permite a los diseñadores crear artículos que pueden traspasar los límites de extravagancias o posibilidades.

La colección digital de Carlings fue producida como parte de una campaña de marketing para sus productos físicos "reales". Pero la firma cree que el concepto tiene potencial y planea lanzar una segunda línea a finales de 2019.

The Fabricant publica nuevas ropas digitales en su sitio web cada mes, pero los consumidores necesitan las habilidades y el software para combinar los artículos con sus fotos. Mientras se populariza este nicho, ganan dinero ayudando a marcas de moda, vendiendo herramientas y creando contenido que use la estética del lenguaje de la moda digital.

Marshal Cohen, analista jefe de venta del grupo empresarial NPD, define la aparición de la moda digital como un "fenómeno increíble", pero todavía no está convencido de que tenga impacto a largo plazo."Si no te gusta lo que llevas puesto pero te encanta dónde estás, puedes cambiar tu armario y mejorar digitalmente la fotografía para que parezca que llevas lo mejor y lo más novedoso", sostiene.