La discusión sobre cómo llevar adelante el ajuste fiscal que devuelva al país a la senda del superávit, que enfrenta a partidarios del shock con los gradualistas, quizás esté ocultando las verdaderas razones por las que el Gobierno necesita reducir el déficit.

Así, a pesar de que formalmente se sostiene que se necesita bajar el rojo fiscal para atenuar la inflación, es mucho más sustancial para quienes piensan la estrategia general del Gobierno a largo plazo firmar un acuerdo con la OCDE que le permita a Argentina abrirse definitivamente al mundo y dejar de crecer a través del endeudamiento externo para pasar a prosperar a través de las exportaciones. Una mala noticia para los asalariados, que vuelven a ver cómo la guerra contra la inflación deberá esperar frente a las necesidades del Ejecutivo, que acaso prefiera centrar sus recursos más en el ajuste fiscal que en la inflación, ya que sabe que el ingreso a la OCDE sólo será posible si el déficit fiscal total se reduce de 7% a 3% del PBI.