“Es un acuerdo de caballeros. Es voluntario y le sirve comercialmente a las empresas.” La definición fue del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, para explicar que el congelamiento de precios va a depender de la voluntad más que del rol del Estado. Curioso, luego de que se conociera que el Ministerio de Producción anunciara que se iba a reforzar el equipo de inspección y de control para que el sistema de precios establecidos funcione, los productos estén a la vista y no haya faltantes. Sorprende, además, porque coloca en un plano de igualdad a un Estado que debe velar porque no existan abusos y que se cumplan las medidas que toma y que compense una parte de la pérdida de poder adquisitivo. O que, como en la canción de Joaquín Sabina que se usa como título de este espacio, al final, se devuelva lo robado.