Todos los documentos económicos que circulan por estos días alertan sobre los mismos ejes: el déficit fiscal crece, las importaciones siguen disparándose en forma exponencial y la inflación no está controlada. Abril no va a ser mejor. Los aumentos anunciados en combustibles, tarifas de gas e indumentaria por estacionalidad van a empujar otra vez la cifra mensual del IPC por encima del 2%. Se trata de un combo ardiente para las manos del Gobierno, justo cuando necesita dispersar la atención sobre las acusaciones contra los funcionarios -justo- del equipo económico. Los dos ministros cuestionados por su participación en offshore (Luis Caputo) y por el blanqueo de capitales (Nicolás Dujovne) pasaron al bajísimo perfil para limitar el daño. Parece poco, cuando los datos indican además que se deteriora el poder adquisitivo, a pesar de lo que diga el Indec.