"Los burros, el fútbol y todos los deportes me atraen", reconoció Gardel en 1933, ante un periodista de la revista La cancha. La leyenda del Tango practicaba gimnasia, aerobismo, natación, bochas, pelota vasca y tenis, al tiempo que cultivaba la amistad de célebres futbolistas, jockeys y boxeadores. Una exposición inaugurada ayer se detiene en estos aspectos poco conocidos de la vida del Morocho del Abasto.

Organizada en tres núcleos temáticos (fútbol, turf y otros deportes), la muestra reúne fotografías, documentos personales, discos, partituras, películas y objetos de época, que son testimonio del vínculo entre dos pasiones populares: Gardel y los deportes.

Entre sus amigos célebres, se encontraban destacados futbolistas, como Pedro Ochoa (de Racing) y Josep "El mago" Samitier, gloria del Club Barcelona. De sus múltiples encuentros con "Sami" y otros jugadores de ese equipo, Gardel atesoraba como recuerdo una pelota. Solía contar que se la habían regalado en Londres, luego de un encuentro en que el club catalán perdió ante el Arsenal por 7 a 1.

También asistió a la final del Mundial de Fútbol de 1930 en el Estadio Centenario de Montevideo, entre Argentina y Uruguay, en la que los locales se impusieron por 4 a 2 y obtuvieron la primera copa de un mundial organizado por la FIFA. Gardel visitó a ambas selecciones.

Deportistas y aficionados se apasionan a su vez por Gardel, tanto que Independiente y Racing se lo disputan como "hincha". La solución tal vez sea la propuesta por Gardel mismo, cuando respondió en una entrevista: "Mis simpatías las distribuyo entre todos por igual".

El corazón en los burros

Pero las carreras de caballos eran sus preferidas. El 17 de Noviembre de 1918, Gardel estaba realizando una gira promocional en La Pampa junto a Razzano y la Orquesta de Firpo, cuando en el Hipódromo de Palermo se corría la "Carrera del Siglo". Su "pasión por los burros" lo hizo volver para presenciar esa carrera. "Botafogo" venció a "Grey Fox" en la que se considera la más sensacional contienda de la historia hípica argentina.

El repertorio gardeliano incluye varios tangos "turfísticos", como "Leguisamo solo", "Palermo", "Bajo Belgrano", "La catedrática", "Soy una fiera", "Polvorín", "Uno y uno", o el célebre "Por una cabeza".

El cuidado del cuerpo siempre fue una preocupación para Gardel. Tomaba clases de "gimnasia sueca" con Enrique Pascual, de las que participaban otros tangueros, como José Razzano o Julio De Caro. Además fue socio del Club de Pesca y encontraba tiempo para acudir con sus amistades a presenciar otro de sus deportes favoritos: el boxeo.

Para descubrir en el Museo Casa Carlos Gardel, Jean Jaurés 735.