El Gobierno volvió a desplegar argumentos políticos y económicos para explicar la crisis de los últimos días. El titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, tuvo que cumplir el rol del funcionario que acepta las culpas y los errores para dejarle al presidente Mauricio Macri la argumentación acerca de por qué la herencia recibida más el escenario internacional conspiraron contra la ejecución de las políticas. Macri tuvo dos pasajes centrales para sostener que el FMI no va a condicionar “el tipo de cambio” argentino, uno de los presupuestos en el marco de la negociación, y para presionar contra el proyecto de ley que limitará el incremento de tarifas que propicia gran parte de la oposición. “Le digo al Congreso que se aprobó un Presupuesto meses atrás, está vigente, no se puede avanzar en una propuesta que lo destruye”. Es el mismo Presupuesto que prevé un 15,7% de inflación y un dólar promedio de $19,3. Más presupuestos que no se cumplen.