El Gobierno había comenzado a inclinar la biblioteca cuando hace dos semanas lanzó el plan de precios esenciales y renunció a su política de no intervención en el valor final de los productos, urgido por la carrera de aumentos, inflación y caída del consumo. Ayer siguió quemando papeles cuando vació la caja de herramientas para contener la suba del dólar: alza de tasas, ventas a futuro y banco amigos que salieron a poner divisias a disposición para calmar la demanda. Los medios del mundo al cual el Gobierno de Cambiemos quiso volver comenzaron a darle la espalda: “fracaso” del modelo, “temor” a un default, intentos “desesperados” por contener el alza del dólar y debilidad de las chances de reelección presidencial. De todos modos, no hace falta cruzar el Atlántico. Del otro lado de la frontera, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, advierte que sin reformas, van a “terminar como Argentina”. El país de las maravillas queda cada vez más lejos.