“En el campo, las espinas” fue la parte preferida del versito infantil sobre el cielo, las estrellas y el orgullo de ser argentino. Así fue durante el segundo mandato del gobierno de Cristina Fernández cuando el enfrentamiento con sectores de la industria del agro -sobre todo la exportadora- provocó un disputa que todavía tiene coletazos y que replegó al cristinismo sobre sí mismo.

El área de agroindustria se convirtió en un espacio sensible para la gestión que viene: el antecedente del conflicto se superpone con el hecho de que se trata del sector clave para generar ingresos en dólares en un contexto de mercado financiero internacional hostil. Por eso, el próximo gobierno deberá hacer equilibrio entre la necesidad de favorecer las exportaciones de la agroindustria y sostener la recaudación y el acceso a las divisas sin provocar rebeliones. Una de las cuentas más finas dentro del esquema del gabinete económico que está por debutar.