Calles anegadas, viviendas arruinadas, la postal del desaste. El huracán María fue devastador para los residentes de Puerto Rico. Pero también perjudicó a los inversores en deuda. Algunos de los bonos de la isla se desplomaron más del 40 por ciento después de la tormenta tropical que inundó que la isla, destruyó su energía eléctrica y golpeó su economía.

Ahora las agencias de calificación de bonos como Moodys Investors Service y las Calificaciones Globales de S & P están evaluando si deberían incluir más pronósticos de desastres naturales al calcular las calificaciones que otorgan a la deuda del gobierno y a empresas de sectores que van desde el seguro hasta la construcción. Aunque la inquietud no es de todo novedosa. Las agencias vienen analizado estos riesgos por años y emitiendo informes sobre ellos, pero en los últimos meses se pusieron a trabajar para integrar esta investigación en calificaciones individuales. En noviembre del año pasado, Moodys advirtió a las ciudades y estados costeros a abordar sus riesgos climáticos o enfrentar posibles degradaciones . Un mes después, emitió un informe que destaca 18 pequeñas islas, desde Fiji hasta las Bahamas, que fueron "particularmente susceptibles al cambio climático". Los analistas de S & P están trabajando con su práctica de seguros en modelos climáticos e investigación de escenarios.

En los Estados Unidos, en tanto, los costosos desastres naturales se están volviendo más comunes. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica registró 16 tormentas, incendios e inundaciones mayores de miles de millones de dólares en 2017, incluidos María y el huracán Harvey, que devastó Houston. Eso se compara con un promedio de alrededor de seis por año desde 1980. Los eventos climáticos y climáticos batieron un récord de u$s 306.2 mil millones de daños, dijo la NOAA. Las empresas y los gobiernos se sienten más afectados. Un estudio de Moodys en 2015 encontró aproximadamente $ 9 billones en deuda clasificada expuesta a problemas ambientales tales como contaminación, regulación de carbono, escasez de agua y desastres naturales.

En el caso de desastres naturales, descubrir el daño potencial para compañías individuales y gobiernos no es fácil.

Una revisión de Fitch concluyó en noviembre del año pasado que es "raro" que los aspectos ambientales, sociales y de gobierno sean el principal impulsor del riesgo de crédito.

Los propios desastres naturales pueden perjudicar a los prestatarios, pero las políticas gubernamentales sobre emisiones de carbono, por ejemplo, también pueden tener un gran impacto sobre ellos.

  • 40 por ciento cayeron algunos de los bonos del estado libre asociado de Puerto Rico luego del huracán que devastó la isla y causó cuantiosos daños materiales.
  • De mudanza

Minisculos estados insulares como Nauru y Tovalu, en Oceanía, están sindicados como principales víctimas del cambio climático debido a sus frágiles ecosistemas coralíferos. En tanto, el turismo VIP del que gozan las islas Maldivas en el Océano ïndico, les permite avizorar el futuro con un poco más de optimismo. Por lo pronto, las autoridades reales del paradisíaco archipié- lago, depositaron un fideicomiso que habilite la adquisición de un territorio continental donde mudar a la población.