El crecimiento del gasto en las tiendas tradicionales de barrio ha superado al de las grandes cadenas en los últimos dos años, según Sarah Quinlan, vicepresidenta sénior del gigante de tarjetas de crédito Mastercard Inc., que hace un seguimiento de los patrones de compra. Cuando no compran en línea, los estadounidenses buscan consejos y conexiones más personales, algo que pueden considerar que falta en las firmas minoristas nacionales.”El consumidor compra de a poco”, dijo.

Las grandes cadenas de tiendas aún representan la mayoría de las compras de los consumidores, de acuerdo con Mastercard. Pero muchos de los más adinerados ahora están agrupados en vecindarios que se pueden recorrer caminando, lo que les permite evitar el centro comercial y optar por las ferreterías, librerías y tiendas de alimentos del vecindario. Y están dispuestos a pagar los precios más altos, dijo Quinlan.

Eso no significa que los centros comerciales estén desapareciendo. A los centros comerciales con calificación A, los mejores de la industria, le sigue yendo bien. Pero los casi dos tercios restantes de centros comerciales están luchando para hacer frente a los cambios en los patrones de gasto, el envejecimiento de la población y el auge de Amazon.com Inc. La incertidumbre incluso ha llevado a los arrendatarios a presionar por contratos significativamente más cortos, en ocasiones de solo uno o dos años.

Los minoristas independientes y las cadenas pequeñas han podido ocupar ese espacio. Muchos de ellos están prosperando en categorías como ferretería, muebles y artesanías. Sarah Halzack de Bloomberg Gadfly explica qué hacen los grandes almacenes para sobrevivir contra el comercio electrónico.

“Más conciencia”
Las ferias navideñas han aprovechado la tendencia, permitiendo que pequeñas empresas ofrezcan sus productos en bulliciosos sectores de compras ocasionales. Keoni DeFranco, que estaba de compras el jueves en una feria navideña en Union Square de Manhattan, dijo que intenta apoyar a las tiendas locales cuando puede.

“Me he vuelto más consciente de lo que estoy comprando y comiendo”, dijo el ejecutivo de software de 29 años. “Hago muchas búsquedas en línea, pero sí disfruto yendo a las tiendas y mirando lo que compro antes de comprarlo”.

No obstante, quienes compran en su barrio a menudo tienen que superar un gran obstáculo: el precio.

Dado que los negocios más pequeños a menudo no pueden comprar a granel, los clientes generalmente tienen que pagar más. Cada vez más, ese es un sacrificio que los compradores parecen dispuestos a hacer, al menos cuando no están comprando en línea, dijo Quinlan de Mastercard.