No tuvo la estridencia coloquial de Carlos Melconian advirtiendo que había que tener cuidado porque “se puede ir todo a la mierda”. Ni la atildada compostura de Alfonso Prat Gay cuando evaluó que “uno mira el mensaje que manda el Banco Central y no es suficientemente claro”. Pero a diferencia de Melconian -que ya era ex presidente del Banco Nación cuando lanzó su sentencia- o de Prat Gay, que ya no ocupaba el Ministerio de Economía, cuando le echó una palada de tierra a Federico Sturzenegger, el jefe de la AFIP no esperó a desocupar su silla para desparramar las críticas: “La economía no es un boom”, lanzó Alberto Abad, a días de haber presentado su renuncia, que se hará efectiva a fin de mes. Con los precedentes de desacuerdos internos en el Gobierno y si sigue con la soltura de estar dando adioses, al macrismo le puede resultar muy largo transitar la transición hasta que se saque definitivamente el traje.