La combinación de atraso cambiario, tasa de interés real positiva con difícil acceso al crédito y un consumo masivo en baja dañan cada vez más a las economías regionales. Lo saben los tambos, quienes sintieron cómo las ventas internas registraron una caída del 8,7% en leche fluida durante el año pasado. Pero también lo sufren los productores de peras y manzanas del Alto Valle, que tuvieron un retroceso de ventas internas del 26% en peras y del 10% en manzanas con respecto al 2015. En tanto, al vino no le va mejor: las ventas en sus diferentes tipos mostraron un retroceso del 17,7% durante 2017. Para colmo de males, tampoco el escenario internacional es amigable: en los tres sectores, la caída de exportaciones superó el 10% el año pasado comparado con 2016. Datos que, dentro del contexto de la peor sequía en 45 años, recuerdan a los argentinos que el mito de que una buena cosecha salva al país es, hoy más que nunca, una ficción popular.