Para nadie es un secreto que la suba de precios es el problema más profundo del Gobierno y que los cambios en las metas de inflación fueron tomado por los mercados con menos optimismo que el del “reformismo permanente” del Ejecutivo. Y es que la tesis de “un paso adelante, dos pasos atrás” (escrita y pensada por Lenin) que está usando la administración Macri para corregir algunas decisiones tomadas por los propios economistas del Gobierno, desconcierta a muchos naturales votantes de Cambiemos, e incluso a los legisladores de un atomizado peronismo, que observan con sorpresa como desde el oficialismo se acepta la posibilidad de modificar en el Congreso los créditos UVA frente a la inflación -blindándolos a través de una nueva indexación con el Coeficiente de Variación Salarial (CVS)-, o incluso reintroducir el reintegro del IVA del 5% a las compras con tarjetas de débito. Desde despachos oficiales se afirma que se está retrociendo para “tomar carrera y saltar mas lejos” pero en el mercado se preguntan si el entusiasmo no le estará ganando a la razón.