¿Fabio Zerpa tenía razón? El Pentágono nunca encontró la respuesta definitiva, pero destinó la suma de 22 millones de dólares anuales entre 2007 y 2012 a un programa secreto de Investigación Avanzada de Amenaza Espacial. Aunque en el presupuesto de 600 billones que maneja el organismo encargado de velar por la seguridad de la potencia el ítem podía pasar desapercido, su revelación mereció mención en portada de la edición papel del New York Times. El Departamento de Defensa nunca había reconocido oficialmente su existencia, hasta que comunicó que el mismo fue cancelado hace cinco años por recorte de fondos, pero los investigadores todavía trabajan en el objetivo de recopilar y analizar información.

El programa fue una iniciativa de Harry Reid, un senador de Nevada, jefe de la mayoría demócrata por aquel tiempo y especialmente interesado en los fenómenos aeroespacionales no convencionales. Sugestivamente, el Times también precisa que la mayor parte del dinero del Tío Sam fue a parar a las arcas de las compañía del rubro presidida por el empresario Robert Bigelow, viejo amigo de Reid.

En una reciente entrevista para la cadena CBS, Bigelow se manifestó "absolutamente convencido" no sólo de que los alienígenas existen, sino que visitaron la tierra.

El programa se abocó a producir documentos que describían observaciones de aeronaves que aparentaban volar a altas velocidades sin medios visibles de propulsión. Oficiales de las Fuerzas Armadas se encargaban de estudiar videos de encuentros de aviones militares con objetos desconocidos.

Lejos de su época de gloria, Reid se retiró del Congreso este año, pero reivindicó el programa como una de "las mejores cosas" que promovió durante su actuación parlamentaria.

Expertos en el tema como la astrofísica Sara Seager suelen descartar la naturaleza extrarrestre de las anomalías detectadas. "Cuando la gente señala haber observado fenómenos inuales, algunas veces vale la pena investigar". Pero también agrega: "la respuesta que la gente a veces no recibe de la ciencia es la de fenómenos que aun no tienen explicación".

Reid reconoció que el debate sobre los fondos nunca pasó por el Senado, el programa sólo era conocido por otros dos congresistas -ya fallecidos- además de él mismo.

"Es lo que suele llamarse "black-money" (dinero negro)", puntualizó en alusión al presupuesto que el Pentágono reserva para los programas clasificados de secretos.

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