“Con los gobernadores hemos planteado que tenemos que ser un equipo y trabajar juntos.” La frase del presidente Mauricio Macri fue pronunciada el 12 de diciembre de 2015, dos días después de asumir, pero bien podría haber sido dicha ayer. El Gobierno nacional, en minoría en el Congreso en los casi tres años que lleva de gestión, decidió recostarse sobre los mandatarios cada vez que necesitó ajustar los números. Privilegió el diálogo con las provincias antes que la formalidad parlamentaria. Volvió a necesitar a los gobernadores en agosto de 2016 y en la traumática negociación del Consenso Fiscal de noviembre de 2017, que finalizó con graves incidentes y represión en la plaza Congreso cuando se discutía la reforma del cálculo de actualización jubilatoria.

Con dudas, los gobernadores respondieron a la convocatoria. Ganaron en autonomía de recursos con el nuevo pacto fiscal y ahora les tocó otra vez ser copartícipes de las malas noticias. La cara frente al ajuste la pondrán todos.