"Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en que vamos a crecer. Las transformaciones que hicimos empiezan a dar frutos, a sentirse", afirmó ayer el presidente Mauricio Macri al oficializar la apertura del año legislativo en el Congreso de la Nación.

Si se mira en perspectiva optimista, quizás el Presidente tenga razón. Pero si se observan las cifras con mirada crítica, es notable que Argentina esté en 2018 en una situación parecida a la que tenía hace 27 meses, ya que tras la caída y el crecimiento del PBI en 2016 y 2017 el nivel de actividad está hoy que en el mismo lugar que en 2015, pero con una tasa de desempleo superior (del 6,5% al 8,7%), una inflación más elevada (26,5% contra 27,2%) y salarios reales inferiores a 2015 (con sueldos promedio un 4,2% menores).

Todos indicadores que muestran que para saltar al futuro quizás se tenga que tomar carrera desde el pasado.