En su regreso a la actividad oficial luego de las vacaciones, el presidente Mauricio Macri se despachó con una frase optimista: “Este año vamos a volver a crecer. Y ahora queremos crecer 20 años consecutivos para terminar con la pobreza”.

Fiel a su estilo discursivo, el jefe de Estado trazó las grandes intenciones, el qué, pero poco dijo sobre el cómo. La dirección de las últimas medidas económicas no da muchas pistas acerca de las armas para luchar contra la pobreza y provoca más optimismo en los mercados que en los bolsillos.

La caída de la imagen de la gestión gubernamental por debajo del 40% puede ser un síntoma coyuntural. O una señal de alarma y de que la sociedad demanda conocer qué medidas van a mejorar su poder adquisitivo con más ansiedad que el resultado de la votación acerca de si Emanuel Ginóbili será parte del juego de las estrellas de la NBA, que el presidente apoyó vía voto por tuit justo el día en que Manu se lesionó. Porque los votos no garantizan la gloria.