¿Fue un descuido incomprensible para el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, recibir a solas a la gobernadora María Eugenia Vidal y a su ministro de Justicia, Gustavo Ferrari, o una maniobra para ponerse al costado del fallo que en algún momento tendrá que salir del máximo tribunal sobre la suerte del Fondo del Conurbano bonaerense? Las normas de la Corte, que Lorenzetti firmó como presidente, prohíben a cualquiera de sus integrantes recibir a una de las partes de una causa sin estar presente un representante legal de la contraparte. El haberla incumplido pone a Lorenzetti en la obligación de excusarse y dar lugar a la presencia de un conjuez. ¿Habrá sido eso lo que buscó? Lorenzetti debería presidir hoy una audiencia en otra causa que enfrenta a Buenos Aires, en este caso con Santa Fe y Córdoba por las inundaciones de la laguna La Picasa. ¿Estará el presidente de la Corte buscando no comprometerse en las causas que tiene de un lado al presidente Mauricio Macri y Vidal y del otro al conjunto de los gobernadores del país?